Mancomunidad Rivera Fresnedosa: un territorio que cuida
La Mancomunidad Rivera de Fresnedosa consolida un modelo de atención basado en la cercanía, el envejecimiento activo, los cuidados de proximidad y la permanencia de las personas mayores en su entorno.
Situada al noroeste de la provincia de Cáceres, la Mancomunidad Rivera de Fresnedosa, que comprende un área de 1.551,14 km2 y con una población aproximada de 9.700 habitantes, es una apuesta firme para envejecer saludablemente en cualquiera de sus doce municipios y dos pedanías: Acehúche, Ceclavín, Zarza la Mayor, Portaje, Pescueza, Cachorrilla, Torrejoncillo, Valdencín, Holguera, Riolobos, Pajares de la Rivera, Portezuelo, Casillas de Coria y Casas de Gómez.
Como Mancomunidad, trabajamos para evitar un entorno despoblado, transformando nuestro punto débil en potencial activo. Con una población envejecida, apostamos por el cuidado personalizado a los mayores en su entorno, siendo ellos los verdaderos protagonistas, además de garantizar una estabilidad poblacional equilibrando empleo y cuidados.
Con doce Centros de Atención Socio-sanitarios para Mayores, 6 Centros Residenciales, 1 Piso Tutelado y 5 Centros de Día, ofrecemos un total de 324 plazas de titularidad municipal y carácter mixto, teniendo cabida autónomos y dependientes, y con una cobertura de 126 puestos de trabajo directos.
La tasa de ocupación de las plazas es del 100%, existiendo una gran lista de espera y dando servicios no sólo a los vecinos y vecinas de nuestro territorio, sino de comarcas aledañas y ciudades próximas como Coria y Plasencia.
La tranquilidad de sus pueblos, la hospitalidad de sus gentes, sus arraigadas tradiciones, su gastronomía y sus paisajes naturales se combinan con una apuesta firme por el envejecimiento activo y saludable. En este entorno, la institucionalización es una opción para quienes requieren cuidados asistenciales, pues también pueden elegir permanecer y envejecer en sus propios hogares, contando con servicios de proximidad equiparables a los de los centros residenciales. Así, los pequeños pueblos se transforman en grandes residencias, donde la vida cotidiana y el cuidado se integran de manera natural. Sirva de ejemplo los proyectos “Quédate con Nosotros” y Conect@te 2.0.
En nuestra Mancomunidad, el éxito de permanecer en el territorio y en sus domicilios se debe en gran medida a dichos servicios. El último en incorporarse a ellos es el de “Sonrisas a Pedales”, con gran acogida en el municipio donde se desarrolla.
Contamos con 150 unidades familiares que reciben el Servicio de Ayuda a Domicilio municipal, prestado por más de 20 profesionales especializados en atención domiciliaria y cuidados socio-sanitarios. Aproximadamente 60 personas usuarias reciben diariamente el servicio de comida y/o cena a domicilio, y más de 25 hacen uso del servicio de lavandería.
Un total de 26 mayores participan en el programa “Voces en Red”, una iniciativa fundamental para combatir la soledad no deseada. Además, 24 disponen de servicios de telemedicina, y cerca de 100 terminales de teleasistencia les acompañan a diario, garantizando la tranquilidad de poder solicitar ayuda siempre que lo necesiten.
A todos estos servicios se suman los reconocidos mediante recursos o prestaciones económicas a través de la Ley de Dependencia, distribuidos por todo el territorio. De este modo, la administración local consolida su papel protagonista en la promoción de la autonomía personal y en la atención a las personas en situación de dependencia.
Los senior-jóvenes de hoy se han convertido en un referente de participación activa en nuestros pueblos. Responden con energía y entusiasmo a las actividades lúdico-deportivas, intergeneracionales, asociativas y culturales, rompiendo con el edadismo tan cuestionado en estos tiempos y demostrando que la vitalidad y el compromiso comunitario no tienen edad.
No debemos olvidar que la economía plateada es una pieza clave para el desarrollo de nuestra Mancomunidad. Su importancia no solo se refleja en los datos mencionados relacionados con los cuidados asistenciales, sino también en su papel fundamental en el sostenimiento del comercio local, su participación en programas de termalismo social y turismo rural, así como en la preservación de nuestras tradiciones y costumbres. Además, son protagonistas del retorno y la llamada de aquellos paisanos que un día abandonaron sus municipios.
Hoy vuelven con la ilusión de disfrutar de nuestro mundo rural, todavía poco conocido pese a su riqueza en ofertas formativas —incluidas aulas digitales pioneras en España, culturales, deportivas y de ocio adaptado. Encuentran rutas senderistas, avistamiento astronómico, paseos en barco y muchas otras actividades guiadas por profesionales que los acompañan en esta nueva etapa. Todo ello, además, con la tranquilidad de disponer de una cobertura asistencial personalizada y a un coste muy inferior al del entorno urbano.
En esta carrera de fondo, seguimos trabajando para alcanzar nuevos retos: la creación de un Centro de Convalecencia en la comarca, la ampliación de plazas adaptadas a nuevos perfiles residenciales y la incorporación de categorías profesionales especializadas en teleatención, entre otras iniciativas que nos permitan seguir avanzando y respondiendo a las necesidades reales de nuestra población.
